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Futuros Reporteiros

12/05/2009 GMT 1

Viaje a Cecebre

esroba @ 09:11

Después de ir a la planta potabilizadora nos cecebre.JPGdesplazamos al embalse en autobús. Podía verse una inmensidad de golondrinas sobre el agua aunque llovía un montón. Las chicas de cuyo nombre no me acuerdo tenían un "telescopio"enorme, con una visión increíble. Vimos un águila pescadora.

Había un montón de caballos, restos de cangrejos, plantas...

Entre las últimas destaca la Patata de los Pobres por que se le comía la raíz en las guerras. Había infinidad de árboles: castaños, robles, juncos...

Encontramos una babosa poniendo huevos. Fue la mejor excursión de todas.La babosa.¡Qué asco!

05/05/2009 GMT 1

Arteixo construye su torre de Babel

arao @ 12:19

Arteixo construye su torre de Babel

El municipio coruñés, el que tiene mayor población inmigrante de la comunidad porcentualmente, es un ejemplo de integración social al acoger ya a empadronados de 58 nacionalidades diferentes

Autora:

María Cedrón

Fecha de publicación:

3/5/2009

José Bello conoce a Julián desde la infancia. El primero tiene 70 años, el segundo ya ha cumplido los 81. Nacieron en Feáns, en A Coruña, pero los dos han acabado en Arteixo. Ahí, en un banco del paseo fluvial, echan anclas los días de sol, mientras ven la vida pasar. «Aquí viña eu ao baile de rapaz e foi aí onde coñecín á miña muller», explica al tiempo que muestra con un bastón el lugar en el que la vio por primera vez. El sábado pasado también había muchas mujeres caminando al borde del río. Algunas tenían el pelo rizo, otras, ondas de tubos y secador con pie, las había con el cabello sujeto en una coleta y también las que lo llevaban completamente oculto bajo un velo. «Arteixo mudou moito», sugiere Julián desde su banco. Pero José, sentado a su lado, hace un apunte. «Arteixo non cambiou, o que cambiou foi a xente», puntualiza.

En los últimos veinte años, este municipio con 28.961 habitantes, según las cifras que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE), se ha convertido en la torre de Babel de Galicia al acoger un total de 58 nacionalidades diferentes, un grupo que conforma el 5,7% de la población total del concello. Hay desde bielorrusos hasta cameruneses, italianos, moldavos o griegos. El porcentaje, aunque todavía no alcanza ni el 10%, es motivo ya de chistes fáciles entre los nativos. «Cada vez hai menos xente que leve aquí xeracións, tanto que comezamos a autonombrarnos indíxenas», bromea una joven camarera de un bar cercano.

Arteixo se fue convirtiendo en una especie de Hamelín para la población extranjera que llegaba a Galicia. La melodía que los atrajo fue, en este caso, el bajo precio de la vivienda. Antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, los alquileres de pisos costaban justo la mitad que en A Coruña. Eso, junto con las medidas enfocadas a la integración que poco a poco se fueron habilitando, fue lo que despertó el interés en los primeros inmigrantes que se instalaron en el concello. Fue la comunidad marroquí, dedicada principalmente al comercio, un grupo que hasta hace un par de años era el más numeroso del municipio. Mantuvo el liderazgo hasta el padrón del 2007. Fue ese el año en el que colombianos, brasileños y argentinos tomaron el relevo a los súbditos del estado norteafricano.

Zaredi Elhas Mouloudi fue uno de los primeros en llegar desde Beni Mellal, en Marruecos, a este lugar de la comarca coruñesa. El 90% de los marroquíes que viven ahí son de esa parte del Reino alauí. «Llevo aquí diecinueve años, pero hay algunos compatriotas que llevan ya veinticuatro o veinticinco», explica. Zaredi atiende un puesto improvisado en el paseo para celebrar el Día de la Solidaridad. Allí ofrece té y pastas típicas de la tierra que le vio nacer. A su lado está otro paisano que le ayuda en su labor. «¡Hola, Manolita!, ¿cómo estás?», saluda el amigo a una vecina.

Mantener las raíces

La mujer responde con un «agora non paro» a ese hombre que, aunque viste chilaba, lleva media vida en Arteixo. La comunidad magrebí está totalmente integrada. Tanto que ese municipio, además de ser uno de los pocos de Galicia que tiene mezquita, utiliza ya desde hace años el árabe en los carteles del centro de salud. Alberga en su territorio el centro educativo con mayor diversidad cultural de la comunidad e incluso ofrece clases de cultura árabe para que los nacidos aquí no olviden sus raíces.

Aunque hay marroquíes que llevan ya dos décadas en Galicia, el goteo de inmigración procedente del centro de Marruecos no ha parado. Jamal el Hagguer fue uno de los últimos en llegar. Lo hizo hace un año. Al contrario que los pioneros que llegaron de su país, vino para trabajar en la construcción. «Pero ahora es complicado. Vine con el contingente, luego estuve parado, pero ahora ya he vuelto a encontrar trabajo en otra empresa», precisa este joven. El paro es otra de las sombras que ahora se cierne también sobre los inmigrantes.

Los servicios sociales han habilitado medidas para paliar las consecuencias. El eco ha llegado incluso a algunas zonas del sur de España. Por eso, las autoridades municipales exigen un mínimo de tiempo censados en el concello para optar a los programas de ayuda. «Hay gente que ya ha llegado desde otras comunidades pidiendo colaboración», comentan.

 

27/04/2009 GMT 1

Cómo era la vida en un castro

feriva @ 12:31

La gastronomía, los cultivos y el vestido son algunos de los elementos que estudia Rodríguez Corral

Autor:
Jesús Manuel García
Fecha de publicación:
26/4/2009

La Voz de Galicia

El investigador Javier Rodríguez Corral, de la Universidade de Santiago y miembro del Instituto de Arqueología de Oxford, acerca al público la vida cotidiana de los castros a través de su reciente obra A Galicia castrexa, que acaba de publicar Edicións Lóstrego. En la segunda Edad de Hierro destaca los asentamientos castreños de interior y costeros. Los primeros descienden en altura, más próximos a valles, y el autor dice que los costeros adoptan la planta circular u ovalada.

Señala Corral que el uso de la piedra consta en los siglos IX al VIII antes de Cristo. Disminuyó entonces el espacio de las casas, que pasarían a tener un diámetro de cuatro y cinco metros porque esos habitáculos quedan reducidos a uso doméstico.

Cultivos

Aquellas gentes cultivaban, entre otros productos, maíz, centeno, berzas, habas, guisantes. En invierno utilizaban el trigo y en verano el maíz. Incluso se llegó a usar la ortiga y se consumían avellanas, nueces, moras, arándanos... Para almacenar ese material se disponía de hórreos, silos bajo tierra y cabañas. También echaron mano de amplios recipientes cerámicos. Rodríguez Corral explica en su libro que en Castromao apareció un foso con restos de trigo carbonizado.

Harinas y fermentos

Esos grupos campesinos se alimentaban de harinas con legumbres, verduras, frutas y otros vegetales junto al castro. También fermentaban miel, mosto, cebada. En el castro de Peto, señala el autor que se documentó producción de cerveza de cebada.

Los molinos más antiguos se localizaron en castros costeros. Usaban el circular y el barquiforme. En cuanto a carnes se alimentaban de vacuno e incluso de porcino. Tomaban leche y queso. Tenían cabras, aves y ovejas. Por ejemplo, en Santa Tegra, Corral da un porcentaje de más del 70% de ovejas y cabras y un 38% de vacuno. En la costa la dieta incluía navajas, vieiras, berberechos, percebes, mejillones, merluza, jurel...

La casa

Las casas solo tenían un vano de acceso que permitía dar luz y ventilar. Desde el siglo IV antes de nuestra era, dice Corral que esas viviendas añadieron dependencias anexas. No había cerraduras en las puertas, que llegarían con la romanización. Tendrían, eso sí, postigos. Bajo el suelo se guardaban pequeños tesoros, piensa Rodríguez Corral, para evitar su robo. En el centro de la casa, el fuego daba calor, luz y permitía cocinar y dormir en una atmósfera cálida. «O fume conservaba o teitado perecedoiro, impermeabilizándoo», dice el investigador, eliminaba insectos, reducía malos olores del lugar y conservaba la carne.

Cocer, asar y hornear

Los castreños cocían alimentos, también los asaban, freían y horneaban. Para calentar usaban ollas de base recta para poner sobre las brasas directamente. Otras se colgaban y no tocaban las brasas. Guisaban en recipientes de poca altura y con tapadera. Alguno apareció en el castro de Vigo. Para freír se valían de manteca. Aparecieron sartenes en lugares como Roariz y Torroso, entre otros.

A la mesa

No tenían mesas para comer. Comían y bebían sentados en bancos pegados a las paredes de la cabaña. Sus cubiertos eran las manos. Corral cree que el cuchillo debió de tener muchas funciones. Los vasos eran de madera, aunque se hallaron ejemplares de bronce y cerámica.

02/04/2009 GMT 1

Bolboreta de papel

arao @ 19:50

13/03/2009 GMT 1

El Gato con Botas

esroba @ 13:35

-Érase una vez un Ratón con Botas-dijo el abuelo.

-¡Eso no es verdad, era el Gato con Botas!

-Bueno sí, eso es. Había tres hermanos, le murieron sus padresy heredaron: un torbellino, un burro y un gato-dijo el abuelo.

-Era un molino, no un torbellino.

- Bueno, si - dijo el abuelo -. El gato sabía hablar, cogió sus botas y se fue con el chaval-.Fueron al castillo del ogro transformista. Tenía un reino gigantesco. Con bastas tierras sin campesinos.

-¡Como que no hay campesinos, claro que hay-dijo la niña.

-Vale, claro que tiene que haber-afirmó el señor-. Fueron al castillo y él, tan ingenioso como siempre, le dijo al gigante tras muchas metamorfosis:

-¿A que no eres capaz de transformarte en ratón?-Preguntó el gato.

El gigante lo hizo y se lo comió el felino.

-Después de eso celebraron un banquete con: frutas, vegetables...para los campesinos se acabó la tiranía.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

-¡Ay, abuelo. Tú no sabes contar cuentos!

EL ABUELO QUE ENROLLABA LOS CUENTOS

sapavi @ 13:09

-Érase una vez una niña que se llamaba Caperucita Verde.

-No, Roja.

-Seguro. Iba por el bosque y se encontró con una rata.

-No, con un lobo.

-Vale. El lobo le dijo que cogiera el tren número dos, que se bajara en la primera parada, que vería tres peldaños, que los dejara y que tomara una moneda que estaba en el suelo.

-Así no es el cuento.

-Bueno, después, Caperucita Azul...

-No, ¡Roja, Roja, Roja!

-Vale. Se volvió a encontrar con el perro.

-No. Con el lobo.

-¡Bueno!

-¡Boh, abuelo tú no sabes contar cuentos! Pero dame una moneda para comprar gominolas.

Y el abuelo siguió leyendo un libro.

02/03/2009 GMT 1

Entroido 2.009

arao @ 09:45

Tamén facemos festas.p1010051.JPGp1010045.JPGp1010044.JPGp1010028.JPGp1010022.JPGp1010021.JPG

16/02/2009 GMT 1

| Un músico ourensano que triunfa

faigso @ 10:02


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A finales del 2006 se convirtió en el primer licenciado de España en gaita. Muchas cosas han pasado desde entonces en la vida del ourensano Xosé Luis Miguélez. Tras sacar a la venta su primer cedé como titulado, acabó sus estudios de licenciatura en jazz de Oporto. En la actualidad es uno de los 15 alumnos elegidos a nivel internacional para realizar un máster en jazz en la Guildhall School of Music and Drama de Londres, una de las más reconocidas a nivel mundial. Desde hace aproximadamente diez años el músico ha ido alternando la música tradicional con el jazz. «Ningún instrumento é complementario con outro porque cada un ten a súa técnica. Eso sí, os dous instrumentos son de vento e para min resulta case máis natural», explica Miguélez que consiguió una beca de la Fundación Caixa Galicia para poder realizar sus estudios en la escuela londinense.

 

Colaboraciones

 

Los mejores licenciados en jazz de todo el mundo comparten con él sus experiencias y ha conseguido gracias al máster incluir su nombre en el mercado internacional, participando en diversos festivales, como el Festival Internacional de Londres. Sus contactos le permitirán realizar este verano una gira con la cantante croata Vesna Pisanovic, de reconocido prestigio en los países bálticos y que participó representado a su país en el festival de Eurovisión en el 2002. «A coñecín en Berlín hai un par de meses nun concerto e me fichou na súa banda para a xira de verán na súa terra». Pero no acaban aquí los proyectos del ourensano. Acaba de grabar con el músico Carlos Arévalo un trabajo de cara al próximo Xacobeo. Es la Uruguayagalega All Start Band. El jazz permite tocar con gente diferente y para el músico es más interesante, porque le ayuda a realizar distintos contactos. «Ademáis é moito máis interesante e divertido», concluye.

 

Tras el máster regresará a Galicia, en donde se establecerá como centro neurálgico entre Londres y Portugal. El músico cree que su marcha del Reino Unido no será perjudicial para su carrera por dos razones: «a existencia de internet e dos baixos custos dos voos que permite ter máis relacións que hai vinte anos, que estábamos máis illados. Ademáis de iso, o nivel de jazz en Galicia nos últimos dez anos está crecendo moitísimo e hai xente xoven que regresa de estudar en Europa e Estados Unidos».

 


Autor:

    Cándida Andaluz

Fecha de publicación:

    10/2/2009

29/01/2009 GMT 1

Gota de agua

nesalo @ 13:06

-¡Chicas! No sabéis la de cosas que hay en el mundo. Aquel día de la erupción ¿os acordáis? yo estaba en lo más profundo de nuestro contaminado mar, ignorando las maravillas de la tierra.
Un destructor volcán acaba con mi aburrimiento y me lanza a la agitada superficie del inmenso océano.
Desde entonces hasta hoy, no dejé de divertirme ni de ser altruista.
El padre sol me encontró en un rincón de la isla volcánica y, con sus tibios rayos, me evaporó sin darme cuenta. Vagué por el espacio hasta que el viento frío me trasformó en lo que era: agua.
Sin paracaídas, emprendí una caída libre a la vez que saludaba pájaros, insectos, aviones, otras gotas, astronautas… mucha basura. Me hice muy famosa.
Aterricé en una preciosa rosa roja que estaba sufriendo lo suyo por falta de agua. El jardinero se había ido de vacaciones. Una niña pecosa y morena me llevó a la cocina y caí al fregadero.
-Mery, lava una lechuga – le dice la madre a la florista. Abrió el grifo e hice compañía a arenas de sal, sangre de pescado, tierra, pedazos de pan… Descendimos veloces por un tubo oscuro y ruidoso hasta que, llena de pánico, me caí con otros viajeros en una alcantarilla de olor nauseabundo y deliciosa para las ratas. No sé cuando, me llevaron a una depuradora, ¡Que mal sabe el cloro!
Me almacenaron en depósitos, nuevas tuberías, vagota-de-agua.jpgsos, botellas… y me condujeron a la garganta de un sudoroso mecánico, después de pasar por un frigorífico
-¡Que buena está esta agua!
Aunque tengo millones de siglos, aproveché mi agilidad para salir por uno de sus poros y me vi de nuevo habitando en una nube una noche de luna llena. Un viento gélido me introdujo en una bola de granizo que, dando botes, me llevó a un río gallego no demasiado limpio. Una trucha asalmonada me tomó como un juguete y, haciéndome cosquillas, me desplazó al océano. Ahora, feliz y contenta, os estoy relatando una parte de mi odisea. Os aconsejo, queridas hermanas, que no cejéis de experimentar las maravillas de viajar.

09/01/2009 GMT 1

El abuelo Carlos

lixi @ 13:31

Había una vez un hombre llamado Carlos.

Sus orejas habían oído muchos cucos.

En su vieja casa recordaba desde cuando era niño.

Sus dos hijas se casaron, una se fue a la ciudad y la otra a una casa de la misma aldea. Todo esto ocurría antes de que se quedara viudo.

Sus hijas le estaban diciendo que aconpañara a una de ellas. Se fue con la que vivía en la ciudad.

Tenía muchas lágrimas en los ojos al despedirse de su perro Chusco que quedaba con la otra hija.

Llegó a la urbe, pero sus nietos hablaban castellano y él gallego, huían de su abuelo porque no querían entenderlo, además de mofarse. Su hija también usaba con su prole la lengua de Cervantes aunque muy mal.

Quería volver a la aldea porque allí tenía todos sus recuerdos.

En la metrópoli no podía oír cantar a los pájaros, los sonidos del viento y del agua.

Días después se puso enfermo. Llamó a la otra hija.

Le dijo que si no le llevaba a la aldea, se moriría de añoranza.

Cuando iba por el camino ya se sentía mucho mejor, llegó adonde estaba la otra hija, sus nietos hablaban gallego y le acariciaban, estaba muy contento de que hablaran su lengua. Su perro también estaba muy feliz.

Sus siestas debajo de los árboles se hicieron famosas.

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